La OMS nos explica que la alimentación complementaria es el proceso que se inicia cuando la leche materna no es suficiente para cubrir los requerimientos nutricionales del lactante, por lo tanto son necesarios otros alimentos. La misma comienza cerca de los 6 meses y se extiende hasta el primer año de vida, aún cuando la recomendación de sostener la lactancia es hasta los 2 años de edad, o sea, comenzamos a introducir alimentos. “Complementamos” la lactancia materna, no la suplementamos.
En este período, es importante que el bebé pruebe diferentes sabores, texturas, aromas y fundamentalmente que explore y disfrute. No es necesario que coma grandes cantidades o se termine todo el plato para que crezca sano. De a poquito, a través de los alimentos, también ira incorporando nutrientes que colaboraran con su óptimo desarrollo y que cubrirán los requerimientos nutricionales.
Es importante transmitir que el foco no esta puesto en que “se termine todo el plato”, es una etapa para compartir la mesa familiar y afianzar el vínculo. La responsabilidad de los adultos es ofrecer la mejor calidad y variedad posible, pero son los bebés los que autorregulan la ingesta. Numerosos estudios han demostrado que los niños que comen bajo presión desarrollan conductas negativas como rechazo a ciertos alimentos. El bebé está realizando sus primeras experiencias con los alimentos y en esta etapa, se están formando sus primeros hábitos.
Comer no es un aprendizaje racional, como puede ser aprender un nuevo idioma, jugar a la pelota o andar en bicicleta. Comer es un hito madurativo dentro del desarrollo de los humanos. Es un proceso que se adquiere conforme la imitación, la observación y el despliegue de habilidades propias, sucesivas y escalonadas. Más parecido a caminar o hablar. Lo que es fundamental es que exista para el bebé la oportunidad de ejercitar su habilidad innata. La exposición a los estímulos adecuados le va a permitir ir adquiriendo sólo los diferentes estadíos. Durante la alimentación complementaria comer no significa tragar. Es explorar, descubrir, escupir, experimentar con todos los sentidos, hacer arcadas, vomitar, ensuciar y jugar. Todas son instancias fundamentales en este desarrollo.
¿Cómo empezar?
La forma tradicional de introducir los alimentos que se ha seguido durante las últimas décadas consiste en triturar los mismos y ofrecer con cuchara, pero en los últimos años, han surgido métodos alternativos a la alimentación complementaria tradicional, como es el BLW (Baby Led- Weaning) o el Baby-led introducción to solids.
Veamos generalidades de cada uno:
La alimentación complementaria tradicional propone ofrecer alimentos de a uno por vez, para ir probando tolerancia, la aceptación a nuevos sabores, texturas y detectar posibles alergias o reacciones adversas como irritabilidad, erupciones, diarrea o algún malestar. Insistir con cada uno varias veces hasta que sean aceptados, con mucha paciencia, ya que la preferencia a los alimentos aumenta con la exposición reiterada.
¿Qué alimentos no se recomiendan durante esta etapa?
SAL
No es necesario ni conveniente agregar sal, ya que los alimentos contienen suficiente sodio natural para cubrir su requerimiento.
MIEL
No ofrecerle a ningún niño menor a 1 año, ya que aumenta el riesgo de contraer Botulismo, que en los lactantes puede ser mortal debido a la inmadurez intestinal.
AZUCAR
Evitar el consumo de productos que contienen azúcar como golosinas, dulces o bebidas. Fomenta hábitos poco convenientes.
ALIMENTOS CON FORMA ESFERICA
Aumenta el riesgo de asfixia por aspiración,
NUNCA DARLE CARNE PICADA A NIÑOS MENORES DE 5 AÑOS
Aumenta el riesgo de Síndrome Urémico Hemolítico.
Método baby-led weaning (BLW)
Existen diferentes propuestas que promueven que sean los bebés los que guíen lo que quieren y pueden comer.
El método BLW (Baby Led Weaning) o alimentación autorregulada por el bebé, consiste en alimentar al bebé combinando sólidos con la lactancia a partir de los 6 meses. Es decir: ofrecerle alimentos sólidos, y no triturados, en el momento de la introducción de la alimentación complementaria.
Es un método de alimentación complementaria característica de la crianza respetuosa,
Propone incorporar los sólidos en la alimentación del bebé sin pasar por la fase de los triturados (purés y papillas), siendo el propio niño quien se alimenta por sí mismo usando las manos.
La BLW permite al bebé descubrir sabores, texturas, colores y olores en la comida, permite al bebé comer a su ritmo, respetando sus tiempos, el instinto y la tendencia natural a probar la misma comida que los adultos, fomentando un buen hábito de consumo y una alimentación equilibrada.
Al respetar los ritmos de hambre y saciedad del bebé, también se evita que coma más de lo que necesita y se previene la obesidad infantil. Y al ofrecerle alimentos sanos y variados, se fomenta la aceptación a comer variado y equilibrado.
Además ayuda a los bebés a desarrollar la coordinación ojo-mano y la masticación. También fomenta el desarrollo de los sentidos y educa en la autosuficiencia. Al regularse solo, el bebé aprende a tener el control, a tomar decisiones y a no depender de sus padres para alimentarse, favoreciendo así la adquisición de autonomía y el desarrollo de la propia personalidad.
El mayor temor de los padres ante el método de alimentación BLW es el que presenta el temor al atragantamiento. Ofrecer al bebé alimentos sin triturar, en trozos grandes, dejando que los coma él solo y aprenda a masticarlos aún sin dientes, causa a muchos padres un gran miedo a que el bebé se atragante.
Cuando empiezan a comer sólidos, es natural que los bebés se atraganten de vez en cuando, igual que cuando empiezan a caminar y se caen. Los bebés, como el resto de personas, tienen mecanismos de defensa innatos que actúan cuando esto sucede. Normalmente tosen o les dan arcadas. Así expulsan la comida que no pueden ingerir.
El proceso natural evolutivo y la práctica diaria, les permiten ir mejorando sus habilidades en todas las áreas de desarrollo La alimentación autoguiada no. concede gran importancia a la clásica tabla de introducción de alimentos por grupos y en períodos ordenados de tiempo.
BLW da mayor relevancia al tipo de alimento (hortalizas, frutas, verduras, carnes blandas, etc.), su textura, consistencia y la forma de cocinarlo (hervido, asado, al horno o al vapor…), así como al tamaño con el que se le ofrece al bebé (siempre trozos mayores a su propio puño, para que no puedan ser tragados sin masticar por error).
Qué dice la ciencia al respecto?
el BLW no tiene suficiente evidencia científica, surge empíricamente y hay escasos artículos observacionales que lo avalen
Baby-led introduction to solids
El método BLISS significa “introducción de sólidos guiada por el bebé” está inspirado en el BLW y también promueve la autonomía, pero hace hincapié en que no falten los alimentos ricos en hierro desde el inicio en disminuir el riesgo de atragantamientos y en el crecimiento escaso e insuficiente.
La base de ambos es la misma: ofrecer trozos sólidos al bebé para que los coja con sus manos sin ninguna intervención de los adultos. Sin embargo, el método BLISS destaca la necesidad de ofrecer un alimento rico en hierro y un alimento energético en cada comida, además de una fruta o verdura.
Recomendaciones básicas en las que insiste especialmente el método BLISS comunes al BLW:
✔ Conocer las señales de atragantamiento y saber cómo actuar. Además, es importante saber cuáles son los alimentos con mayor riesgo de atragantamiento como frutos secos enteros, uvas enteras, salchichas o pochoclos.
✔ Ofrecer en todas las comidas un alimento rico en hierro, uno rico en energía y fruta o verdura.
✔ Presentar los alimentos de forma que sean fáciles de tomar con las manos por parte del bebé. Así, debe tener al menos un lateral tan largo como el puño para que sea fácil de agarrar y sobresalga una parte para que pueda chupar.
✔ Su textura debe ser muy blanda, evitando comidas que puedan hacerse bola. De hecho, un adulto debe probarla siempre antes para asegurarse de que tanto la textura como la temperatura es la adecuada.
✔ El bebé debe sentarse a la mesa con toda la familia.
✔ El pequeño debe estar alerta y tranquilo, sin ninguna distracción como pantallas o juguetes.
✔ Vigilar siempre al pequeño mientras come.
✔ En caso de estar enfermo, es mejor ofrecer alimentos blandos, suaves y agradables, además de líquidos de forma frecuente.
✔ El bebé debe estar sentado y erguido.
Los componentes de la crianza respetuosa poniendo el foco la infancia anclada en la “naturaleza”. Los niños y las niñas son seres conectados con su “instinto” y se presentan como poseedores de un saber digno de protección porque responde a su intrínseca conexión con los procesos naturales y esperados del desarrollo. En este marco la naturaleza equivale a la fisiología, es decir los procesos corporales que se dan de forma espontánea. Las necesidades de las niñas y los niños se interpretan como necesidades “naturales”, es decir, propias de su desarrollo fisiológico En el caso de la crianza respetuosa se recupera la vertiente positiva del vínculo naturaleza-infancia renovando sus significados mediante el cruce con elementos nuevos, propios de la confluencia con un estilo cultural que plantea un retorno a lo natural como aspiración también en otras prácticas sociales, donde la conexión con la naturaleza es sinónimo de mayor bienestar, salud, conciencia, sabiduría interior, entre otros significados culturales. Y la alimentación, se encuentra dentro de una serie de hábitos en la vida cotidiana que no se remiten a la crianza únicamente y que se cruzan con otras marcas culturales de época agrupadas bajo el espíritu del retorno a lo natural: el ecologismo, la alimentación saludable y más “consciente”.