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Nutrición infantil desde una crianza saludable

Programa

  • 3 secciones
  • 33 lecciones
  • De por vida
Expandir todas las seccionesPlegar todas las secciones
  • Módulo 1 - Comer mejor durante los primeros mil días
    12
    • 1.1
      Indice Módulo 1
    • 1.2
      Síntesis del Módulo 1 Parte 1
    • 1.3
      Síntesis del Módulo 1 Parte 2
    • 1.4
      1. Comer mejor en los primeros mil días
    • 1.5
      2. Vida activa: estimulación temprana y movimiento libre
    • 1.6
      3. Alimentación complementaria
    • 1.7
      4. El círculo de seguridad, lactancia y vínculo, relaciones asimétricas, relaciones asimétricas, los límites son necesarios
    • 1.8
      5. Lactancia materna
    • 1.9
      6. Bibliografía complementaria
    • 1.10
      Material a descargar
    • 1.11
      Material para docentes
    • 1.12
      Autoevaluación Módulo 1
      5 preguntas
  • Módulo 2 - Alimentación y Estilo de Vida en la prevención de Enfermedades no Transmisibles
    Comprendiendo la aplicación de los sellos de advertencia: casos prácticos
    13
    • 2.1
      Índice Módulo 2
    • 2.2
      Síntesis del Módulo 2 Parte 1
    • 2.3
      Síntesis del Módulo 2 Parte 2
    • 2.4
      Síntesis del Módulo 2 Parte 3
    • 2.5
      Síntesis del Módulo 2 Parte 4
    • 2.6
      1. Comer mejor durante la primera y segunda infancia
    • 2.7
      2. Crecimiento y desarrollo saludables
    • 2.8
      3. Alimentación saludable y sustentable para toda la familia
    • 2.9
      4. Autorregulación y seguridad emocional, límites: que no y que sí hacer, distintos estilos de crianza, notas sobre el acoso escolar
    • 2.10
      5. Bibliografía complementaria
    • 2.11
      Material a descargar
    • 2.12
      Material para docentes
    • 2.13
      Autoevaluación Módulo 2
      5 preguntas
  • Módulo 3 - Microbiota y alimentación
    11
    • 3.1
      Índice Módulo 3
    • 3.2
      Síntesis del Módulo 3 Parte 1
    • 3.3
      Síntesis del Módulo 3 Parte 2
    • 3.4
      1. Comer mejor durante la adolescencia
    • 3.5
      2. Adolescencia
    • 3.6
      3. Cuando la alimentación se convierte en una forma de mostrar autonomía
    • 3.7
      4. Cambiar problema por desafío, tiempo de transición y tensiones, cerebro en obra
    • 3.8
      5. Bibliografía complementaria
    • 3.9
      Material a descargar
    • 3.10
      Material para docentes
    • 3.11
      Autoevaluación Módulo 3
      5 preguntas

2. Adolescencia

La adolescencia es una etapa de enorme crecimiento y desarrollo, donde observamos un crecimiento vertiginoso que se da entre los 10 y 12 años en las mujeres y dos años después en los varones, aunque es muy variable en cada individuo. 

Es un período donde toman conciencia sobre la imagen corporal, donde el cuerpo varía de forma entre unos y otros, y la percepción del mismo influye mucho en la autoestima y en la relación con sus pares. 

También es un momento en el cual hay una “separación” de la familia en cuanto a la creación de grupos de pertenencia. Es muy importante el compartir con sus propios pares, el involucrarse con el mundo exterior al construir su propia identidad. 

Con respecto a los cambios corporales, los niños suelen comenzar a crecer más rápido; hay una aceleración del crecimiento y del desarrollo corporal importante. 

Es una etapa en la que se realiza un verdadero trabajo de “duelo” del cuerpo infantil, ya que los cambios son involuntarios e irreversibles. Por lo cual decimos que el niño o la niña que deja el cuerpo de la infancia debe apropiarse de este nuevo cuerpo, que transitoriamente se ha vuelto extraño para él/ella. 

Se empiezan a notar otros cambios corporales, entre los que se incluyen el crecimiento de vello en las axilas y en la zona genital, el desarrollo de los senos, y más adelante la primera menstruación (menarca) en las mujeres, y el aumento del tamaño de los testículos y el cambio de la voz en los varones. 

Estos cambios corporales pueden generar curiosidad y ansiedad en algunos, en especial si no saben qué esperar o qué es normal en esta etapa. 

Es frecuente y esperable que durante estos cambios corporales tengan una sensación de extrañeza con relación a ese cuerpo que ha cambiado tanto, y les lleve tiempo y trabajo hasta que puedan hacerlo propio y sentirse a gusto o al menos conformes con él. 

Suele pasar que tropiecen más, que no midan su fuerza y tamaño corporal, o que sientan más timidez en mostrarse, etcétera. Es importante evitar los juicios de valor sobre sus comportamientos y sus cuerpos: por ejemplo, expresiones como “sos torpe”, “qué vos graciosa”, o “estás más gordo/gorda”, etcétera. En esta etapa, el joven o la joven buscará contacto y proximidad con sus pares de la misma edad, cuyos cuerpos le servirán de espejo y soporte para poder identificarse. 

Los podemos observar en pequeños grupos vestidos de la misma manera o con el mismo corte o color de pelo, etcétera. Aparecen los primeros enamoramientos, las primeras atracciones sexuales; pueden tener encuentros, se encuentran, salen y se besan (“chapan”), y muy posiblemente no sepan el nombre de su par, o a veces ni vuelvan a verse, pero es una manera de explorar nuevas sensaciones. Este trabajo psíquico se conoce como “armado del cuerpo” y está al servicio de inscribir psíquicamente todos los cambios hormonales y corporales que están transitando. 

También es muy frecuente pasar por la época en la que no quieren bañarse o en la que quieren llevar siempre puesta la misma ropa. Todo esto forma parte del trabajo de transformación de su propia identidad. 

Algunos jóvenes además se cuestionan su identidad de género, lo cual es característico de esta etapa. 

Por todo lo citado anteriormente, es fundamental la Ley de E.S.I. (Educación Sexual Integral), en la que los adultos responsables del adolescente (padres, familiares, tutores) se encuentren acompañando y disponibles para estar al tanto de los contenidos y de quiénes son los responsables de desarrollarla en cada ámbito y círculo en el que se mueve cada joven. 

En cuanto a la alimentación, en la adolescencia es un gran desafío, ya que los adolescentes ya no comparten mucho tiempo con la familia, sino que comparten comidas fuera del hogar, comparten con amigos/amigas, realizan actividades en grupos, y todas estas actividades incluyen el consumo de alimentos poco saludables como comidas rápidas, ultraprocesados, etcétera. Pero es importante tener en cuenta que dentro del hogar la responsabilidad de la nutrición y la alimentación adecuada en esta etapa sigue siendo de los adultos. 

En esta etapa solemos observar que su alimentación se basa en productos industrializados, ultraprocesados, con excesos de azúcares, grasas y sal, y sobre todo en el desorden de las comidas principales diarias. Por lo cual es importante sostener entornos saludables, ya que también la percepción corporal, la cultura de la dieta tan instalada en la sociedad, la delgadez, las publicidades, etcétera, pueden alterar su comportamiento y llevarlos a padecer algunos trastornos de la conducta alimentaria que son evidenciables en esta etapa de la vida. 

 

SUEÑO SALUDABLE Y USO RESPONSABLE DE PANTALLAS 

El sueño es una de las funciones más importantes que realiza el cerebro a lo largo de la vida. Durante el sueño, restablecemos las funciones físicas y psicológicas esenciales para un pleno rendimiento diario. Y no solo se producen cambios cerebrales, respiratorios o cardiacos, sino todo un complejo reajuste de nuestro sistema biológico. 

A menudo, los expertos definen el sueño como un “taller de reparaciones”, donde entrar en él es como ir bajando por una escalera cuyos cuatro primeros escalones conformarían el sueño de ondas lentas, que consta de cuatro fases que van del sueño superficial al profundo. El escalón más importante es el sueño REM, esencial para consolidar los aprendizajes. 

Los adolescentes experimentan alteraciones en el sueño por reducción de las horas de sueño, y esto puede suponer un problema. 

La adolescencia es un momento de enorme cambio. En esta transición de la edad infantil hacia la edad adulta se produce una transformación física, psicológica, emocional y social. Todo ello afecta el patrón de sueño: por una parte, el cerebro adolescente experimenta un mayor consumo de energía y, en consecuencia, demanda más descanso; por otra, sus nuevos hábitos se acompañan de un retraso en el inicio del sueño. Duermen menos horas en un momento de su vida en el que necesitarían dormir más. 

Si los adultos necesitamos dormir ocho horas, en el caso de los adolescentes se considera que deberían dormir 10 horas, porque su cerebro está en constante cambio y su gasto energético es mayor. Además, se da otra circunstancia: a causa de la enorme actividad hormonal a la que está sometido el cerebro adolescente, no consigue conciliar el sueño hasta avanzada la madrugada. Por eso muchas veces observamos este comportamiento con la falsa sensación de que se han vuelto noctámbulos y prefieren acostarse a partir de la medianoche, pero en realidad es una cuestión biológica, totalmente fisiológica y acorde a la edad. 

A ello se suma el cada vez más frecuente uso de pantallas y redes sociales, tablets, computadoras y celulares. No solo las redes sociales los mantienen despiertos hasta mucho más tarde de lo conveniente, sino que también la luz de las pantallas (con gran frecuencia juegos online) confunde a su cerebro y le envía señales de que “sigue siendo de día”, por lo que no se predispone para el sueño. 

En definitiva, los adolescentes a menudo no completan las horas de sueño REM y, por tanto, tienen más dificultad para fijar los aprendizajes, lo que puede dificultar la concentración y el rendimiento y perjudicar su salud física y mental. 

 

¿Cuáles son las principales consecuencias de los malos hábitos de sueño? 

La falta de sueño supone en los adolescentes una disminución en la atención y, por lo tanto, mayor dificultad para aprender al mismo ritmo que quienes duermen lo suficiente. 

También afecta el estado emocional, pudiendo provocar síntomas de depresión, estrés, irritabilidad, apatía, distracción, somnolencia y falta de capacidad de concentración durante todo el día, lo que puede llevar a problemas de rendimiento escolar. 

Los fines de semana suelen disminuir aún más las horas de sueño. Inmersos como están en el complejo proceso de adaptación e integración social, a menudo interactúan con comportamientos poco adecuados para su edad: fiestas de madrugada, ingesta de alcohol o bebidas estimulantes. Todo ello altera el ciclo sueño–vigilia. 

Los adolescentes pasan muchas horas en redes sociales: es una de las formas que tienen de vincularse. En ese sentido, es recomendable no monitorear el tiempo que les dedican, sino más bien monitorear el tiempo que dedican a otras actividades y si cumplen con las tareas que se espera que realicen, desde ir a clases hasta compartir la cena en familia. 

La adolescencia es una etapa cargada de oportunidades para el crecimiento y la consolidación de la personalidad. Las relaciones sociales y el placer que generan son muy importantes en la vida de un adolescente. Los dispositivos electrónicos se han convertido en el medio más elegido por ellos, y aunque cueste entenderlo, su vida social se ha virtualizado. Ahí es donde suele estar la mayoría de sus vínculos, como antes estaban en otros escenarios. Por eso, cuando se conectan a la web no están perdiendo el tiempo: comparten, opinan, crean, exploran… 

Los adolescentes necesitan de la confianza de los adultos, y para eso los adultos deben confiar en ellos. Está bien darles pautas claras, pero no decirles qué hacer ni cómo. Lo más importante es darles mensajes de aliento y apoyo: que saben que están aprendiendo, que se pueden equivocar y que siempre pueden contar con un adulto que los guíe. 

Los adultos deben acompañar a los adolescentes para que comprendan que no todo lo que circula en la web es verdad. Pueden viralizarse noticias falsas o rumores. Es importante fomentar la actitud crítica sobre los mensajes que reciben y sobre las fuentes de información, así como concientizarlos sobre la responsabilidad que tienen al compartir contenidos. Se puede acudir a sitios de fuentes confiables para poder contrastar y, de a poco, ir creando su propia opinión sin ser influenciados directamente. 

Otro punto fundamental en esta era digital son los contenidos violentos como el ciberbullying, la pedofilia y el grooming. El grooming es la situación en la cual un adulto se hace pasar por un “chico o chica” en internet para engañar a otro joven de la misma edad. Crean perfiles falsos con juegos o redes sociales, se hacen pasar por jóvenes para hacerse amigos de ellos y después cometer abusos. El grooming en nuestro país es un delito penal y debe ser denunciado. 

El ciberbullying o ciberacoso es el maltrato que recibe la persona (en este caso el adolescente): agresión o “bromas pesadas” con contenido violento a través de internet, ya sea por WhatsApp, redes sociales, etcétera. De aquí que las recomendaciones fundamentales en los adolescentes en el mundo digital deban ser tres puntos básicos: que conozcan los posibles riesgos, que sepan que pueden decir que NO, y que siempre pidan ayuda cuando tengan dudas. Nuevamente debemos citar la Ley de ESI, ya que esta Educación Sexual Integral protege a los y las adolescentes desde la primera infancia. 

Por eso es fundamental brindar entornos seguros y una mirada permanente de los adultos responsables, así como estar atentos a las señales de alarma ante cualquier cambio de conducta del adolescente. Por ejemplo, si se observa que está siendo afectado su rendimiento escolar, que evita la interacción con sus pares o deja de realizar actividades que antes le gustaban, puede estar teniendo un comportamiento problemático respecto de la tecnología. 

 

Consejos generales 

  • Diseñar la rutina de acostarse a una hora definida e intentar establecer horarios regulares para dormir. 
  • Limitar paulatinamente la actividad física de alta potencia dos horas antes de acostarse. 
  • Realizar un pacto para el uso de pantallas, intentando que al menos transcurra una hora de “desconexión digital” antes de dormir. 
  • Reducir el consumo de bebidas edulcoradas o estimulantes antes de acostarse; reemplazarlas por agua o un vaso de leche. 
  • Al diseñar el plan de estudio, evitar interferir con las horas de sueño y respetar el ritmo circadiano. 
  • Recordar que los adolescentes están en proceso de cambio y requieren gran gasto energético. 
  • Necesitan más horas de sueño para reparar funciones, fijar aprendizajes y descansar. 
  • Tienden a ser noctámbulos; procurar mantener una adecuada rutina de sueño. 
  • Enseñarles a desconectarse digitalmente al menos una hora antes de dormir. 

Finalmente, se puede concluir que la intención nunca será prohibir, sino regular y crear una mirada crítica, responsable y consciente sobre la información que los adolescentes encuentran en línea. Por estas razones, el uso cuidado de internet y su consumo es una manera de prevención y protección hacia ellos.

Referencias Bibliográficas

Asociación Española de Pediatría. Publicación consultada en Julio, 2021. El sueño en la adolescencia. Neuronas en crecimiento.Mayo, 2019.

American Academy of Pediatrics (Copyright @ 2019)

Gobierno de la Nación Argentina 2021. Grooming. Qué es y cómo prevenirlo .Disponible en https://www.argentina.gob.ar/grooming

De eso si se habla. Adi Nativ. Ivana  Raschkovan. Noelia Schulz. Editorial Planeta. 2.022

UNICEF para cada infancia. Guías de Adolescencia. 2.023.

1. Comer mejor durante la adolescencia
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3. Cuando la alimentación se convierte en una forma de mostrar autonomía
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