La adolescencia es una etapa de la vida caracterizada por la transición de la infancia a la adultez, que involucra múltiples cambios físicos, psicológicos, emocionales y sociales. Durante este período, es común que los adolescentes enfrenten diversos duelos que se relacionan con la transición y el cambio. Uno de ellos tiene que ver con dejar atrás el rol infantil, lo que puede generar sentimientos de nostalgia o tristeza. La búsqueda de identidad puede llevar a conflictos internos y externos. El adolescente puede sentir que pierde una parte de quién era antes e intenta luchar por encontrar un sentido de pertenencia en diferentes grupos sociales. También, la pubertad trae consigo una serie de cambios físicos que pueden ser difíciles de manejar para algunos adolescentes, especialmente si sienten que no encajan con los estándares de belleza socialmente aceptados. Por último, a medida que el adolescente busca mayor independencia, puede experimentar conflictos con figuras de autoridad como padres o maestros. Este es un duelo relacionado con la pérdida de la dependencia infantil.
Además de estos duelos, hay experiencias y vivencias propias de la adolescencia. Las amistades cambian y evolucionan, y algunas pueden terminar. Asimismo, las primeras relaciones amorosas suelen surgir en esta etapa, y con ellas, potenciales rupturas y decepciones. No sólo eso; muchas veces los adolescentes enfrentan decisiones importantes relacionadas con su futuro académico y profesional. Esto puede generar miedo a la pérdida de oportunidades o al fracaso. Queda claro, entonces, que la adolescencia es un torbellino de transformaciones y descubrimientos.
Durante esta etapa, los jóvenes experimentan un aumento en la intensidad y la variabilidad de sus emociones. Esto está impulsado tanto por cambios hormonales como por desafíos que representan la búsqueda de identidad, la necesidad de pertenencia a un grupo, la construcción de la autoestima y la confrontación con expectativas sociales y familiares. Estas vivencias emocionales, si bien pueden ser abrumadoras, son esenciales para forjar la resiliencia, la autoconciencia y la habilidad para manejar relaciones interpersonales complejas.
En este proceso en el que el adolescente es protagonista los adultos referentes tienen un rol co-protagónico a través del acompañamiento respetuoso y compasivo. Éste deja una huella duradera en la vida de los adolescentes, equipándolos con las herramientas necesarias para transitar el camino hacia la adultez con confianza y determinación.
En relación a estas herramientas, son clave las que contribuyen a la construcción de hábitos y comportamientos que acerquen a la salud y el bienestar durante toda la vida. En este sentido, es fundamental un entorno saludable que abarque alimentación, vida activa, descanso, uso de pantallas y tecnología y prácticas sustentables y respetuosas con el medio ambiente.
Haciendo referencia a la alimentación es importante considerar que una de las maneras más tangibles en las que los adolescentes ejercen esta autonomía es a través de la alimentación y la elección de hábitos de vida. Estas decisiones cotidianas ofrecen oportunidades constantes para que los jóvenes definan quiénes son y cómo desean interactuar con el mundo que les rodea. Los adolescentes pueden optar por formas específicas de alimentación como vegetarianismo y veganismo como una forma de alinear sus acciones con sus valores personales, éticos o de salud. Estas elecciones pueden ser una declaración de sus creencias y una forma de identificarse con grupos de pertenencia. Las elecciones alimentarias son una manera de vincularse con los adolescentes. Ya sea compartiendo comidas con amigos que tienen preferencias similares o uniendo fuerzas en causas relacionadas con la alimentación y el bienestar.
También sucede que, en una etapa en la que el cuerpo está en constante cambio y desarrollo, la elección de qué comer y cómo cuidar el cuerpo brinda a los adolescentes una sensación de control. Pueden decidir comer de una manera que refleje cómo quieren verse y sentirse.
A veces, las elecciones alimentarias pueden actuar como un medio para desafiar o cuestionar la autoridad o las tradiciones familiares. Optar por un estilo de vida o de alimentación diferente puede ser una forma de establecer distinción o independencia de la familia.
La autonomía no es simplemente hacer lo que uno quiere, sino tener la capacidad de tomar decisiones informadas y alineadas con los propios valores y deseos. A medida que los adolescentes eligen sus hábitos de vida, están esencialmente ejerciendo y fortaleciendo esta autonomía, preparándose para las responsabilidades y decisiones más amplias de la vida adulta.
En relación a esto y como se mencionó anteriormente muchos adolescentes se inclinan por una alimentación basada en plantas tanto por cuidado de su salud como por la salud del planeta. Este tipo de alimentación puede ser una opción saludable si está bien planificada y asesorada por un profesional de la salud para asegurar el aporte de todos los nutrientes y la energía necesaria para permitir un crecimiento y desarrollo adecuado, fundamental en esta etapa. La Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas, se suma al respaldo de numerosas sociedades científicas, como la Academia de Nutrición y Dietética y la Academia Americana de Pediatría quienes establecen que las dietas vegetarianas y veganas adecuadamente planificadas son saludables, nutricionalmente adecuadas y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y en el tratamiento de ciertas enfermedades. Son apropiadas para todas las etapas de la vida, incluyendo al embarazo, lactancia, niñez y adolescencia, cumpliendo con las recomendaciones de suplementar los nutrientes críticos. La variabilidad de las prácticas dietéticas entre los adolescentes vegetarianos hace que sea esencial la evaluación individual de su dieta. Además de evaluar si la dieta es adecuada, los profesionales de la alimentación y de la nutrición pueden desempeñar un papel clave en la educación acerca de fuentes específicas de nutrientes, la preparación de alimentos, así como las modificaciones dietéticas necesarias para satisfacer sus necesidades. La suplementación de vitamina B12 vía oral y supervisión de parámetros normales de Vitamina D son fundamentales para garantizar el adecuado crecimiento y desarrollo del individuo vegetariano y o vegano.
Independientemente del tipo de alimentación, en las prácticas alimentarias podemos reconocer brechas o diferencias entre lo que se espera de una alimentación saludable y la alimentación actual de los adolescentes. Evidencia actualizada muestra que el patrón alimentario de niños, niñas y adolescentes tiene un alto consumo de productos ultraprocesados, como bebidas azucaradas y carnes procesadas, en detrimento de alimentos protectores, naturales y mínimamente procesados como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, aceites y frutos secos. Esta característica es transversal a todos los estratos sociales y regiones del país. La mayor diferencia entre lo recomendado y lo consumido se observa en el grupo frutas y verduras, donde los niños, niñas y adolescentes consumen en promedio apenas el 20% de las cantidades recomendadas. Por otro lado los principales problemas nutricionales en la adolescencia son los siguientes las formas no convencionales de alimentación — irregularidades en el patrón de comidas — Abuso de las comidas de preparación rápida; dietas no convencionales; consumo de alcohol ; los trastornos de la conducta alimentaria Esta situación nos hace pensar que es necesario pensar alternativas y llevar adelante acciones integrales que abarquen la cadena de actores que intervienen para que determinados alimentos conformen el plato de comida de los niños, niñas y adolescentes de hoy. Alternativas que promuevan la disponibilidad y asequibilidad a dietas saludables y sustentables. Esto nos invita a repensar la importancia de deconstruir entornos. Especialmente el entorno escolar, donde el adolescente transita gran cantidad de horas. Esto lo posiciona como una gran oportunidad que no podemos desaprovechar.
Además, nos marca la importancia que tiene la educación alimentaria nutricional, emocional y social en la construcción de adolescencias más saludables. Ésta puede contribuir a forjar hábitos alimentarios saludables y también enfatizar en otros consumos que también preocupan como es el consumo de alcohol. La educación es la herramienta a la que debemos apostar para que los adolescentes, en esta etapa de independencia, puedan con libertad y responsabilidad hacer elecciones conscientes y saludables.
Dentro de estas elecciones y hábitos a los que hay que promover el descanso adecuado, tanto en cantidad como en calidad, así como la la vida activa. Al incentivar la vida activa, se promueve un tiempo de calidad lejos de las pantallas, lo que puede reducir el riesgo de problemas asociados con el uso excesivo de tecnología, como el ciberbullying o el grooming.
El uso de pantallas es un tema tan trascendental en la adolescencia, etapa de exploración y formación de identidad, la línea entre las pantallas y la vida real puede volverse difusa. Las redes sociales y plataformas digitales se convierten en espacios donde los jóvenes buscan pertenencia, expresión y validación. Sin embargo, la omnipresencia de estas herramientas tecnológicas puede generar comparaciones constantes, distorsiones de la autoimagen y, en ocasiones, aislamiento.
En relación a la autoimagen, los estereotipos corporales promovidos por los medios de comunicación, la cultura popular y, en ocasiones, el entorno inmediato, imponen ciertas «normas» o ideales de belleza que pueden influir en cómo los adolescentes perciben y valoran sus propios cuerpos. Estos estereotipos frecuentemente presentan una imagen corporal idealizada que no siempre refleja la realidad. Esto puede hacer que algunos adolescentes se sientan menos conformes con su apariencia y deseen adaptarse a estas expectativas. Esta aspiración a encajar en ciertos ideales puede estar relacionada con preocupaciones de bienestar emocional y mental.
En la actualidad, la omnipresencia de las redes sociales amplifica aún más estos estereotipos. Las imágenes «perfectas» y altamente editadas que inundan estas plataformas pueden generar comparaciones constantes, exacerbando las inseguridades en los jóvenes.
Es esencial que, durante esta etapa de gran vulnerabilidad, los adolescentes reciban educación y apoyo sobre la diversidad corporal y la importancia de valorar el cuerpo por su funcionalidad y singularidad, más allá de su apariencia. Los adultos referentes, la escuela y la comunidad en general tenemos la responsabilidad de promover una visión saludable y posible del cuerpo, combatiendo los estereotipos irreales y alentando a los jóvenes a desarrollar una relación positiva y respetuosa con sus propios cuerpos.
Es necesario que se acompañe y guíe a los adolescentes sobre el uso adecuado y equilibrado de las pantallas, enseñándoles a discernir entre una representación digital y la realidad tangible. Además, alentarlos a establecer límites y a valorar las interacciones cara a cara, puede ayudar a mantener un equilibrio saludable entre el mundo virtual y el real, fomentando un vínculo reflexivo, consciente y crítico con la tecnología. Esto tiene especial importancia para la prevención del bullying, ciberbullying y grooming, problemas graves que afectan a muchos adolescentes en el mundo digital y físico de hoy.
El bullying se refiere a comportamientos repetitivos y malintencionados dirigidos hacia una persona, provocando daño físico o emocional. Puede manifestarse como agresión verbal, social o física. Para detectarlo es crucial estar atentos a cambios en el comportamiento, rechazo a ir a la escuela, descenso en el rendimiento académico, aislamiento social, cambios en el estado de ánimo, y signos de angustia o lesiones físicas.
El ciberbullying es el acoso llevado a cabo a través de medios digitales. Puede incluir humillaciones, difamación, amenazas y exclusión en plataformas en línea. Para su detección es necesario prestar atención a la resistencia o negativa a usar dispositivos electrónicos en presencia de otros, cambios en los patrones de uso de redes sociales o mensajería, comportamiento nervioso al recibir notificaciones y síntomas emocionales similares al bullying tradicional.
El grooming se refiere al proceso que utiliza un adulto para ganarse la confianza de un menor con el objetivo de abusar sexualmente de él, generalmente a través de medios digitales. Algunas pistas para sospecharlos son que el niño, niña y adolescente puede empezar a hablar de un nuevo «amigo» en línea, recibir regalos no solicitados, mostrar un comportamiento más reservado o secreto en relación con sus actividades en línea y, en casos avanzados, incluso planificar encuentros en persona. Para su prevención es fundamental educar y concientizar a los adolescentes sobre los riesgos en línea y las señales de alerta relacionadas con el bullying y el grooming. Asegurarse de que los jóvenes configuren adecuadamente la privacidad en todas sus plataformas en línea. Fomentar la comunicación abierta: establecer un ambiente en el que los adolescentes se sientan cómodos compartiendo sus experiencias y preocupaciones. Estar atento y al tanto de las actividades en línea de los adolescentes sin invadir su privacidad. Además, las instituciones educativas deben implementar programas anti-bullying y ofrecer recursos de apoyo.
Reconociendo que la era digital trae consigo desafíos complejos, es crucial un esfuerzo colectivo para proteger y apoyar a los jóvenes en estos entornos. La formación de adultos referentes o de este equipo de soporte técnico del adolescente en construcción, sobre estas problemáticas es esencial. Un adulto informado puede detectar cambios sutiles en el comportamiento o el estado emocional de un adolescente, lo que podría indicar que está enfrentando problemas en línea. Una formación adecuada empodera a los adultos para conducir diálogos constructivos con los adolescentes. En lugar de simplemente imponer límites o prohibiciones, que pueden resultar contraproducentes, los adultos pueden conversar sobre los riesgos, promover el uso seguro de la tecnología y fomentar la confianza. Además, los adultos informados pueden crear entornos más seguros para los adolescentes. Un adulto referente formado actúa como modelo a seguir; los adolescentes observan y aprenden de las prácticas digitales de los adultos a su alrededor. Al tener comportamientos seguros y responsables en línea, los adultos pueden influir positivamente en las decisiones y acciones de los jóvenes.
Todos los aspectos mencionados marcan la importancia de la formación de los adultos referentes, siendo esto clave no sólo para acompañar a los adolescentes en construcción de un vínculo saludable con la tecnología, sino que valen también los vínculos que genera con uno mismo, con los demás y con las diferentes dimensiones de un estilo de vida saludable.
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