Sergio Britos; Catalina Daniela Igual

RESUMEN

El estudio evaluó el impacto nutricional de reemplazar el consumo de leche de vaca por fórmula de  seguimiento en niños de 6 a 12 meses, utilizando datos de la ENNyS II (2018-2019). Se analizaron ingestas de energía, proteínas, minerales y vitaminas antes y después del reemplazo teórico. Los resultados mostraron que la fórmula mejora la adecuación de hierro, vitamina D, zinc y ácidos grasos omega 3, mientras reduce el exceso de proteínas.

METODOLOGÍA

Estudio observacional, descriptivo y transversal basado en datos secundarios de 1850 niños entre 6 y 12 meses. Se reconstruyó el patrón lácteo e ingestas nutricionales a partir del recordatorio de 24 horas de la ENNyS II. Se modelaron dos escenarios reemplazando leche de vaca por fórmula de seguimiento. Para evaluar diferencias se aplicaron pruebas t-Student y Wilcoxon.

RESULTADOS

• El 38% de los niños consumía leche de vaca; el 15% lo hacía exclusivamente. • Los nutrientes más deficitarios: hierro, omega 3, zinc y vitamina D. • El 57% de los niños duplicaba el requerimiento proteico. • El reemplazo por fórmula mejoró significativamente la adecuación de hierro (+23%), omega 3, zinc y vitamina D. • En consumidores exclusivos de leche de vaca, la mejora fue aún mayor. • El exceso de proteínas disminuyó, aunque continuó por encima de lo recomendado.

RESUMEN

El estudio evaluó el impacto nutricional de reemplazar el consumo de leche de vaca por fórmula de  seguimiento en niños de 6 a 12 meses, utilizando datos de la ENNyS II (2018-2019). Se analizaron ingestas de energía, proteínas, minerales y vitaminas antes y después del reemplazo teórico. Los resultados mostraron que la fórmula mejora la adecuación de hierro, vitamina D, zinc y ácidos grasos omega 3, mientras reduce el exceso de proteínas.

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