Este estudio evaluó la calidad de la dieta de una muestra urbana argentina mediante un Índice de Densidad Nutricional (IDN) basado en energía, nutrientes a promover y nutrientes a limitar. En 1030 participantes de 1 a 69 años, la calidad promedio alcanzó 10,6/20 puntos, con mejores resultados en menores de 3 años. Legumbres, hortalizas, frutas y lácteos mostraron las mayores brechas de calidad, mientras que alimentos ocasionales y feculentos reflejaron excesos.

RESUMEN

Este estudio evaluó la calidad de la dieta de una muestra urbana argentina mediante un Índice de Densidad Nutricional (IDN) basado en energía, nutrientes a promover y nutrientes a limitar. En 1030 participantes de 1 a 69 años, la calidad promedio alcanzó 10,6/20 puntos, con mejores resultados en menores de 3 años. Legumbres, hortalizas, frutas y lácteos mostraron las mayores brechas de calidad, mientras que alimentos ocasionales y feculentos reflejaron excesos.

METODOLOGÍA

Se analizaron datos de una encuesta alimentaria autoadministrada (4 días de registro) realizada en 11 ciudades argentinas. A partir de 156 ítems alimentarios se calculó el IDN considerando 9 nutrientes a promover y 4 a limitar por cada 100 kcal. Se evaluó calidad de dieta total, por momentos de ingesta y por grupos de alimentos.

RESULTADOS

• La calidad de dieta promedio fue 10,6/20, alcanzando solo la mitad del estándar saludable. • Menores de 3 años: IDN más alto (15,4), con menor brecha nutricional. • Almuerzos y cenas presentaron mejor calidad que desayunos y meriendas. • Mayores brechas: legumbres, hortalizas no feculentas, frutas y lácteos. • Excesos: carnes, alimentos feculentos y productos ocasionales (bebidas azucaradas, galletitas, snacks, alfajores). • Comidas rápidas aportaron hasta el 21% de la densidad nutricional total.

CONCLUSIONES

La dieta urbana argentina presenta brechas significativas respecto de un patrón saludable, principalmente por bajo consumo de alimentos protectores y exceso de productos ocasionales. El enfoque de densidad nutricional permite identificar prioridades para intervenciones: aumentar hortalizas, frutas, lácteos y legumbres; disminuir refinados y alimentos ocasionales.