Sandra N. Blasi; Sergio Britos; Mabel V. Carosella; Miriam N. Tonietti

RESUMEN

El desarrollo temprano de la microbiota intestinal influye directamente en la maduración inmunológica, metabólica y neurológica del niño. Factores como el parto por cesárea, el uso temprano de antibióticos, la lactancia materna limitada y el nacimiento prematuro alteran este proceso. Este trabajo revisa la evidencia sobre el uso de probióticos en pediatría, con foco en Lactobacillus rhamnosus GG (LGG). Las pruebas disponibles demuestran eficacia en diarrea aguda, diarrea asociada a antibióticos, cólico del lactante y prevención de dermatitis atópica. Asimismo, LGG podría favorecer la tolerancia en alergia a la proteína de leche de vaca.

METODOLOGÍA

Se revisaron guías nacionales e internacionales, encuestas alimentarias y literatura científica. Se construyeron cuatro escenarios según edad (6-8 meses y 9-12 meses) combinando lactancia materna, fórmula infantil y leche de vaca. Se calcularon aportes de energía y nutrientes utilizando RDI internacionales.

RESULTADOS

• La fórmula infantil es la opción nutricionalmente más adecuada cuando la lactancia no es posible.
• La leche de vaca antes del año es la opción menos recomendable: baja en hierro, sin DHA y con exceso proteico.
• Con lactancia materna, se requieren fuentes de hierro desde los 6 meses.
• Escenarios con fórmula logran >80% de RDI de hierro; escenarios con leche de vaca incrementan riesgo de deficiencia.
• La combinación de alimentos fortificados mejora la adecuación de hierro y calcio.

CONCLUSIONES

El manejo adecuado del componente lácteo y la oportunidad/calidad de la alimentación complementaria resultan esenciales para el crecimiento, la prevención de deficiencias y la formación de hábitos saludables. La leche materna y las fórmulas infantiles continúan siendo las mejores opciones; la leche de vaca debe usarse con cautela.