Los riesgos de comer siempre lo mismo: qué es la malnutrición oculta, por qué preocupa a los pediatras y el recurso de los alimentos ancla

Los riesgos de comer siempre lo mismo: qué es la malnutrición oculta, por qué preocupa a los pediatras y el recurso de los alimentos ancla

  • Solo el 11% de los hogares de Argentina tiene una dieta de calidad, dijo Sergio Britos en el CONARPE.

  • La falta de diversidad de nutrientes en la infancia, en foco.

  • Es sabido que un peso adecuado -o incluso sobrepeso-, no implica necesariamente una correcta nutrición.

  • Precisamente sobre las problemáticas que rodean el concepto de “desnutrición oculta” advirtieron al menos dos de los Profesionales Expertos en Nutrición Infantil (PROFENI) que participaron del simposio “Mitos y verdades en la nutrición infantil, ¿cómo abordarlos en la consulta?”, en el marco del 42° Congreso Argentino de Pediatría (CONARPE), realizado en Mar del Plata, al que asistió Clarín.

  • Allí expusieron sobre las dificultades que enfrentan las familias a la hora de brindar una alimentación variada, como la capacidad de los pediatras de reconocer que, detrás de un peso normal o de sobrepeso, puede esconderse un riesgo con consecuencias en el largo plazo y que en definitiva, advierten, puede ser tan nocivo como la obesidad: la falta de nutrientes clave.

 


 

Más allá de la clase social

 

Sergio Britos, nutricionista director del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA), subrayó que la falta de diversidad afecta a chicos de diferentes clases sociales.

“Cuando uno mira las encuestas, existe una transversalidad en los patrones alimentarios muy fuerte. Con diferencias más o menos pequeñas, la mayoría de los chicos comen muy pocas verduras, pocas frutas, casi nada de legumbres y de cereales integrales, tienen déficit de lácteos y excesos en panificados y ultraprocesados”, se explayó.

Además, Britos advirtió a los profesionales que llenaron el auditorio, sobre los peligros de dar por sentado que un chico “come bien” solo porque no tiene bajo peso:

“Un niño puede tener normopeso e incluso sobrepeso y estar malnutrido, porque lo que le falta no es cantidad, sino calidad nutricional en su dieta”.

 


 

Densidad de nutrientes

 

Para contrarrestar esta tendencia, recomienda en primer lugar brindar una dieta que combine alimentos de los distintos grupos, “particularmente aquellos que nuestras guías llaman alimentos protectores: verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, carnes, huevos y aceites”.

También sugiere prestar atención a la proporcionalidad con la que esos grupos alimentarios se integran a la dieta.

«En niños pequeños, por ejemplo, no deberían representar menos del 75% de la energía diaria, mientras que los alimentos de una calidad media debería representar un 10 o un 15% y la menor proporción de la dieta para los alimentos de consumo ocasional”, precisó.

Por último se refirió al índice denominado “densidad de nutrientes”, que alude a la relación entre las calorías que integran la dieta diaria, la cantidad de nutrientes esenciales y la cantidad de nutrientes críticos (que debería ser mínima).

“Hoy día, hay diferentes formas de malnutrición en nuestra población infantil, claramente el exceso de peso es la más prevalente, en niños pequeños menores de 5 años 14% de los chicos tienen sobrepeso y obesidad, y en edad escolar 41%”, refirió en diálogo con este diario.

 


 

La desnutrición oculta y las brechas alimentarias

 

Britos añadió que uno de los problemas que han permanecido ‘ocultos’, paradójicamente, es la desnutrición oculta.

Este término alude a que las deficiencias de nutrientes no necesariamente se visualizan hasta que no llegan a tener rasgos clínicos y medibles.

Y añade:
“Seguimos estudiando los resultados de la última Encuesta Nacional de Nutrición que se hizo en Argentina en 2018, y acabamos de terminar otro estudio sobre calidad de la dieta en niños de 4 a 9 años y en mujeres adultas, para determinar la frecuencia con la que comen distintos tipos de alimentos e índices de calidad de dieta; y una de las cuestiones que más nos preocupan son las brechas alimentarias: la diferencia que hay entre los consumos reales y los recomendados”.

 


 

Qué nutrientes escasean

 

“Una dieta que es pobre en determinados nutrientes es el primer signo de alerta de un proceso de desnutrición: si me falta hierro y me sigue faltando hierro probablemente termine anémico, si me falta vitamina D, el estado inmunológico va a ser débil, si tengo un déficit de calcio esto se va a traducir en un crecimiento y densidad ósea alterado”, enumera.

“Siempre con datos de la Encuesta de Nutrición, hallamos que el déficit de hierro en chicos de entre 6 y 12 meses, casi alcanza el 70%. El déficit de ácidos grasos esenciales Omega 3 que tienen un rol importante en el desarrollo cerebral, supera el 80% . El zinc, otro nutriente comprometido con el sistema inmunitario y con el crecimiento, estaba en una prevalencia aproximada del 23%, aunque es difícil hacer un promedio porque cada nutriente tiene su particularidad”, especifica.

¿Qué pasa al cumplir un año?
Al bajar el requerimiento de, por ejemplo, el hierro, las dietas terminan siendo suficientes y por lo tanto la prevalencia baja, “y aparece más notoriamente déficit de calcio, de vitamina D, de vitamina A, como nutrientes más deficitarios en chicos mayores de un año y escolares”, enumera.

 


 

Riesgo nutricional: cómo detectarlo

 

Por su parte, la médica pediatra y especialista en nutrición infantil Mabel Casarella hizo hincapié en la importancia de que los pediatras sepan detectar el riesgo nutricional en el consultorio.

“Nos cuesta mucho”, admite, antes de definirlo como un desafío. “Somos los primeros en entrar en contacto con un niño que puede estar en riesgo”.

Y explicó los caminos para llegar a advertir este escenario en el consultorio:

“El examen físico sigue siendo clave, es decir, chequear cómo está la masa muscular, la grasa corporal, la curva de crecimiento a lo largo del tiempo, ya que no alcanza con mirar el peso en un momento puntual”.

A su vez, explicó que desde los 5 años se recomienda hacer un screening de laboratorio, según las nuevas guías de la Academia Americana y Europea de Pediatría. Pero advirtió que los déficits nutricionales muchas veces se detectan antes por observación clínica y por el interrogatorio sobre la diversidad alimentaria.

“El 50% de los pacientes que vienen al consultorio están malnutridos”, advirtió antes de añadir que “muchos en los inicios tienen laboratorios normales”.

“Si un chico no come frutas y verduras, si come siempre lo mismo -fideos, carne, arroz-, probablemente tenga malnutrición oculta, aunque sus análisis salgan normales”, alertó Casarella.

Y si bien la presencia de los micronutrientes es más importante hasta los 2 años, luego de esa edad puede sospecharse que esto sucede ante cansancio, falta de energía o de concentración.

“Hoy sabemos que el déficit de micronutrientes puede ser tan grave como la obesidad”, insistió.

“¿Cómo valoramos la diversidad en la consulta? Una forma sencilla es ir por grupos, ver si hay exclusiones de algunos”, instó a los pediatras que escuchaban atentamente.

 


 

Estrategias

 

También se detalló que la familia juega un rol fundamental:

“El 90% de lo que hay que manejar en cuanto a las comidas ocurre en casa. Respetar las cuatro comidas, dar el ejemplo, no forzar, ofrecer variedad sin presionar. Esa es la base”, aconsejó Casarella.

La pediatra insistió, además, en que el seguimiento debe ser personalizado y sostenido en el tiempo:

“Si después de tres meses un chico sigue estancado en su curva de crecimiento, hay que actuar: se suplementa, se ajusta la dieta, se hace un laboratorio más profundo. No se puede esperar indefinidamente”.

Respecto al rol de los pediatras, reconoció que la formación en nutrición infantil aún es insuficiente.

“En nutrición no hay marketing, muchos pediatras se capacitan por autogestión o a través de fundaciones. Pero hoy se sabe que una buena nutrición en los primeros años tiene un retorno mayor que muchas otras intervenciones en salud”, reflexiona.

Por último, cuestionó la desinformación que circula en redes sociales y el rol de algunos influencers, cuyas recomendaciones pueden ser inexactas, confusas y contradictorias a las médicas.

Como estrategias ante un chico que no quiere comer, propone trabajar tanto en los factores intrínsecos (como si el niño es inquieto, o muy sensible a determinadas texturas o sabores) como en los extrínsecos (la conducta de padre y madre, si fuerzan la ingesta, si tienen o no paciencia).

Para cerrar, sugirió no ofrecer alimentos que hagan picos de glucemia entre comidas, mandar viandas con recipientes divididos con alimentos que puedan agarrarse con la mano, como croquetas. Aumentar el aporte energético en cada bocado y usar alimentos ancla (por ejemplo, si le gustan los fideos, servirlos con verduras).

 


NOTA COMPLETA EN: https://www.clarin.com/buena-vida/riesgos-comer-siempre-mismo-malnutricion-oculta-preocupa-pediatras-recurso-alimentos-ancla_0_ZrRVofXHvK.html

Aseguran que la mitad de los niños tiene déficits nutricionales: alertan sobre las dietas restrictivas

Aseguran que la mitad de los niños tiene déficits nutricionales: alertan sobre las dietas restrictivas

En Argentina, 1 de cada 2 niños padece algún tipo de malnutrición. El panorama es aún más preocupante si se observa en detalle: casi el 70% no alcanza la ingesta recomendada de calcio y más del 90% presenta déficit de fibra. También son elevados los déficits de vitaminas A, C y D.
Estos datos fueron parte de las principales preocupaciones manifestadas por especialistas en el Congreso Argentino de Nutrición, realizado la semana pasada en Buenos Aires, al que asistió Los Andes. Allí, en distintas ponencias, coincidieron en alertar sobre el aumento de las dietas restrictivas en niños, aquellas que eliminan grupos de alimentos considerados dañinos para la salud.
“Muchas de estas prácticas se basan en modas o creencias sin evidencia científica, alimentadas por la proliferación de información en redes sociales”, advirtieron los profesionales. El problema, remarcaron, es que la exclusión de alimentos fundamentales puede acarrear graves riesgos para la salud y el desarrollo infantil, más aún cuando no existe un seguimiento profesional ni se incorporan suplementos que cubran las carencias.

El auge de las dietas restrictivas

 

El simposio “Dietas restrictivas en la infancia: entre la clínica, las creencias y el derecho a la alimentación”, a cargo de Profeni, un grupo interdisciplinario de profesionales dedicado a promover infancias saludables, abordó de manera específica el fenómeno.
La doctora Ana María Tamagnone, pediatra, diplomada en neurodesarrollo e intervención temprana, señaló que “en los últimos años, desde el 2010, hay un aumento impresionante de todo lo que fue Internet con sus aplicaciones, que fueron llegando no solamente al living de la casa, como era antes en una computadora, sino ya a la mano de cada uno de adultos, adolescentes y, lamentablemente, en edades más tempranas a niños cada vez más pequeños”.
Niños con dietas restrictivas: advierten sobre déficits nutricionales

Niños con dietas restrictivas: advierten sobre déficits nutricionales

 

Ese acceso inmediato a información impulsó el crecimiento de dietas “sin azúcar, sin harinas, sin lactosa o directamente sin lácteos”. Muchas de ellas, explicó, se difundieron desde cuentas de influencers o incluso de profesionales, “pero debemos preguntarnos si realmente tenían evidencia científica”.

Tras la pandemia, el fenómeno se acentuó. “Encontramos muchas más familias con elección de dietas vegetarianas, adolescentes que hacían dietas veganas sin supervisión. Vimos una marcada disminución en el consumo de lácteos, niños que no desayunan, padres que no sabían que era necesario sostener tres porciones diarias de lácteos. También observamos un aumento de trastornos de la conducta alimentaria en edades cada vez más tempranas, anemias en familias sin seguimiento de dietas vegetarianas, sobrediagnósticos y niños con bajo peso y talla, además de déficits de vitamina D”, detalló. También mencionó el ayuno intermitente.

“Muchas cosas que eran recomendaciones para adultos fueron traspoladas a las dietas de los de los infantes”, aseguró. “Pero sabemos, por la bibliografía, que cuando hay eliminación de nutrientes en una etapa de tanto requerimiento calórico y nutricional, este trae consecuencias: se ve en estos niños que tienen un índice antropométrico menor que los chicos que tienen una dieta equilibrada y mayor porcentaje de anemias en aquellos pacientes que tienen dietas veganas o vegetarianas sin suplementación”, expresó.

Por eso, subrayó que hay que reflexionar sobre que el niño no se alimenta solo, el niño va a depender de un entorno familiar, y ese entorno familiar va a estar muy influenciado por una tendencia cultural.

Dietas y autismo

 

El fenómeno también se observa en niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), donde suelen indicarse dietas de exclusión en las que elimina gluten o caseína.

Remarcaron que la exclusión de lácteos, la eliminación de gluten y caseína para niños con esa condición o la elección de una alimentación vegana en etapas críticas del desarrollo son ejemplos de decisiones que, aunque bien intencionadas, pueden derivar en déficits nutricionales. En ese sentido alertaron que entre 65% y 70% de los chicos con esta condición suelen tener problemas con su alimentación, 5 veces más que niños neurotípicos. Por ello es frecuente que tengan déficits nutricionales, lo que puede agravarse con dietas restrictivas.

 

Expertos remarcaron que la exclusión de lácteos, la eliminación de gluten y caseína para niños con autismo o la elección de una alimentación vegana en etapas críticas del desarrollo, pueden derivar en déficits nutricionales

Expertos remarcaron que la exclusión de lácteos, la eliminación de gluten y caseína para niños con autismo o la elección de una alimentación vegana en etapas críticas del desarrollo, pueden derivar en déficits nutricionales

 

La doctora Ingrid Gerold, médica pediatra del Grupo Médico Lomas de San Isidro e integrante de Profeni, advirtió que, sin indicación profesional y acompañamiento nutricional adecuado, “estas prácticas profundizan la selectividad alimentaria y pueden generar déficits graves; mientras que el equilibrio nutricional es determinante para el neurodesarrollo y la calidad de vida”.

 

Cómo debe ser la alimentación de los niños

 

La doctora Ana María Tamagnone, pediatra, diplomada en neurodesarrollo e intervención temprana en niños pequeños, se refirió a lo que dicen las guías alimentarias sobre cómo debe ser la alimentación para la población infantil: “Dicen que tiene que ser variada, completa, equilibrada, garantizando todos los grupos de alimentos, promover la actividad física y la hidratación con agua”

Además, “obviamente es fundamental que sea en comensalidad -agregó- donde haya mirada, donde haya escucha, donde haya un intercambio de valores, donde el niño no se encuentre solo comiendo, y que no haya pantallas como distractores”.

Sumó que la alimentación cumpla las leyes de la alimentación en cantidad, en calidad, en armonía y en adecuación, dependiendo de si es un niño con algún estado de salud o cursando alguna interferencia de enfermedad. “Pero la realidad que nos está apelando hoy es que sabemos que estamos muy lejos de las recomendaciones de las guías alimentarias, los niños tienen una neofobia infantil entre los dos y los cinco años, que si no se interviene en ese momento puede llegar a cronificarse con una déficit de nutrientes, sabemos que también hay una selectividad natural de los niños por hidratos de carbono y por cosas dulces, a veces por carnes, pero que sí o sí muchas veces está en falta lo que es la la ingesta de de verduras y de frutas con todas sus vitaminas y micronutrientes, y que también depende de los patrones alimentarios que se encuentren con las decisiones familiares o con las posibilidades socioeconómicas que tienen”, señaló la experta.

 

Los lácteos en la dieta de los niños

 

Otro de los ejes fue la eliminación de lácteos, cada vez más extendida. El doctor Christian Boggio Marzet, pediatra y gastroenterólogo, además de Director de la Maestría en Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica de la Universidad del Salvador advirtió que se ha instalado un discurso que los presenta como innecesarios o dañinos, lo cual consideró “basado en mitos y no en evidencia científica”.

“El yogur, por ejemplo, es un alimento completo que aporta calcio, proteínas, vitaminas y microorganismos vivos que favorecen el equilibrio intestinal y el desarrollo del sistema inmunológico. Su consumo diario puede ser una herramienta concreta para cerrar la brecha de nutrientes en la infancia”, sostuvo.

Especialistas en nutrición infantil aseguran que eliminar los lácteos sin indicación médica genera riesgo de deficiencias de calcio, vitamina D y proteínas, nutrientes esenciales para el crecimiento, el desarrollo cognitivo y la salud ósea.

Especialistas en nutrición infantil aseguran que eliminar los lácteos sin indicación médica genera riesgo de deficiencias de calcio, vitamina D y proteínas, nutrientes esenciales para el crecimiento, el desarrollo cognitivo y la salud ósea.

 

El especialista recordó que solo entre un 2 y 3% de los niños presenta alergia a la proteína de la leche de vaca, una de las pocas condiciones que justifican excluir los lácteos, entre situaciones poco frecuentes. En el resto de los casos, subrayó, eliminarlos sin indicación médica “genera riesgo de deficiencias de calcio, vitamina D y proteínas, nutrientes esenciales para el crecimiento, el desarrollo cognitivo y la salud ósea”.

Dijo que han proliferado discursos que han relacionado los lácteos con las enfermedades crónicas, que aseguran que no son necesarios para la salud y que incluso pueden ser sustituidos fácilmente por otros alimentos. “Hay una narrativa que nosotros vemos en las redes sociales y en la consulta médica sobre los lácteos como vehículos conductores de procesos inflamatorios, de más riesgo de alergias o incluso de enfermedades que pueden llevar hacia cronicidad, y muchas veces se confunde el tema de la intolerancia a la lactosa”, apuntó el profesional.

 

Recomendaciones para la alimentación de los niños

 

“Los niños quedan como receptores pasivos de decisiones que pueden marcar su salud de por vida. Nuestro deber como profesionales es diferenciar lo que surge de la evidencia de lo que responde a creencias sin sustento”, expresó Tamagnone.

Remarcaron la necesidad de tomar decisiones basadas en evidencia científica y de garantizar el derecho de la infancia a una alimentación “suficiente, segura, nutritiva, sabrosa y placentera”.

La licenciada en Nutrición Sandra Nora Blasi, jefa del área de Alimentación del Hospital Garrahan, aclaró que las dietas basadas en plantas “pueden ser viables siempre que estén planificadas, acompañadas por especialistas y garanticen el aporte de nutrientes críticos como vitamina D, vitamina B12, calcio, omega 3, proteínas, fibra y energía”.


Advierten de un déficit crucial: la preocupación de pediatras y nutricionistas por la dieta de los más chicos

Advierten de un déficit crucial: la preocupación de pediatras y nutricionistas por la dieta de los más chicos

MAR DEL PLATA.- Desde las dietas de moda hasta si hay que eliminar la lactosa o la carne de la mesa en casa. Un grupo de pediatras y nutricionistas sorprendieron a sus propios colegas durante el 42° Congreso Argentino de Pediatría, en esta ciudad, al hablar sobre las consultas más comunes que llegan al consultorio, mientras la alimentación de los chicos sigue siendo monótona y de baja calidad.

“Hay una malnutrición que no se ve: chicos que tienen un peso normal o exceso de peso, pero carecen de nutrientes esenciales”, abrió Mabel Carosella, pediatra y directora médica del Grupo Pediátrico Belgrano R. Integra Profesionales Expertos para la Nutrición Infantil (Profeni), un grupo de especialistas que desde hace un año empezó a trabajar activamente en la promoción de los buenos hábitos alimentarios, cuando el sobrepeso y la obesidad alcanza a un 41% de chicos en edad escolar, según indicaron.

Sergio Britos, nutricionista y docente investigador de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Católica Argentina (UCA), amplió que esa “realidad alimentaria” de la población se caracteriza por “la escasa variedad de alimentos en grupos clave como verduras, frutas, legumbres; los excesos característicos de cereales muy refinados, carnes rojas y alimentos ocasionales y déficits en nutrientes esenciales como calcio y vitamina D”, de acuerdo con un estudio en el que relevó la frecuencia con la que consumían 69 productos de consumo habitual en las familias.

Destacó, junto al resto del grupo, la relevancia que tiene cada vez más la educación alimentaria. De hecho, dos talleres –uno por la mañana y otro por la tarde– a cargo de Alberto Arribas, nutricionista y presidente de la Asociación Civil Supersaludable, atrajeron la atención de más de un centenar de pediatras en el congreso anual de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).

En los 60 minutos que duraron, preparó más de una decena de recetas en las que reemplazó alimentos, como carnes por legumbres, pero sin que perdieran palatabilidad para los chicos. También con mensajes como la importancia del lavado de manos, más de 60.000 chicos en escuelas del país vieron en acción a Giorgio, un cocinero que les dio ideas a los médicos para hablar con los padres sobre cómo hacer esos reemplazos culinarios más atractivos, con mejor calidad nutricional.

 

El nutricionista Alberto Arribas realizó ante pediatras el taller La cocina de Giorgio con el que más de 60.000 alumnos en el país aprendieron hábitos alimentarios saludables
El nutricionista Alberto Arribas realizó ante pediatras el taller La cocina de Giorgio con el que más de 60.000 alumnos en el país aprendieron hábitos alimentarios saludablesFabiola Czubaj

 

“Detectar la malnutrición en la consulta requiere una combinación de antropometría, análisis de laboratorio, examen físico e interrogatorio alimentario para evaluar la diversidad, la frecuencia y la calidad de la dieta de un chico”, agregó Carosella.

Eso, según planteó al auditorio, va más allá de controlar la altura, el peso y estimar la curva de crecimiento, ya que mencionó que en un control más exhaustivo como el que definió se detectan deficiencias que suelen pasarse por alto. En un 50%, según dijo, hay malnutrición. De ahí que recomendó indagar con los padres si existe alguna exclusión de alimentos.

De ahí que señaló que, a partir de los seis meses y de acuerdo con las guías y los consensos sobre alimentación infantil, la comida que se empieza a introducir debe tender a ser “perceptiva, que el chico toque la comida, se enchastre; personalizada y diversa, por grupos de alimentos”, aconsejó. “Al año, hay que haber incorporado todos los alimentos”, puso como meta a seguir con los padres.

 

“Nutriente funcional”

 

Como pediatra gastroenterólogo, Omar Tabacco se refirió a una de las consultas que se terminó instalando en los consultorios, en parte por dietas o restricciones de moda. ¿Conviene evitar la lactosa? “No hay que sacarla en el primer año, salvo casos que son muy excepcionales”, dijo. “Es un nutriente funcional”, aclaró el jefe del Servicio de Gastroenterología del Sanatorio de Niños de Rosario y expresidente de la SAP.

“Es muy poco probable que haga mal –continuó–. La intolerancia a la lactosa, cuando aparece, se ve en la segunda infancia y, siempre, es relativa.” Enfatizó en sostener la lactancia materna y repasó que no debe administrarse leche fluida de vaca a menores de un año.

Nutricionistas y pediatras coinciden en que la dieta de los niños es monótona y de baja calidad
Nutricionistas y pediatras coinciden en que la dieta de los niños es monótona y de baja calidadShutterstock

 

A propósito de las dietas que pueden adoptar, con más o menos restricciones, en las familias, la nutricionista Sandra Blasi, jefa del Área de Alimentación del Hospital Garrahan, se refirió a las consultas para incorporar desde la infancia opciones veganas, vegetarianas y ovolactovegetarianas, eliminar el gluten o los lácteos, entre otros ejemplos que presentó. “¿Es adecuado hacerlo?”, le preguntaron.

Lo primero que resaltó es la importancia de que los padres consulten con el pediatra y, en todo caso, avanzar con un nutricionista. Dijo que es posible optar por una dieta vegetariana o vegana, pero “siempre que esté planificada y supervisada por especialistas”, enfatizó la directora de la Carrera de Especialización en Nutrición Pediátrica de la UBA. Apuntó, también, al principal desafío que deben afrontar los profesionales en ese proceso. “Garantizar los requerimientos nutricionales para cada etapa de la vida y observar los nutrientes críticos, en especial el calcio y las vitaminas B12 y D”, enumeró.

Por eso, habló que, a diferencia de lo que puedan hacer los adultos, en los pequeños debe ser personalizada a cada caso y por profesionales entrenados, con indicaciones bien claras y las calorías que necesita cada chico. ¿Lo importante? Tienen que incluir “amplia variedad de alimentos vegetales”.

Citó legumbres, cereales y sus derivados, frutos secos y semillas, verduras y frutas, grasas vegetales (aceite de lino, chía, oliva); fuentes de calcio como lácteos o bebidas vegetales fortificadas, por ejemplo; alimentos que proporcionen hierro (soja, tofu, legumbres, frutos secos y semillas), sin olvidar las frutas y las verduras ricos en vitamina C (naranja, limón, kiwi, tomate, morrón verde) “para mejorar su absorción”.

Como Tabacco, reiteró la importancia de la lactancia materna en los primeros seis meses y hasta el año de vida. Si eso no es posible, mencionó que hay opciones, pero destacó la importancia de una “buena” entrevista alimentaria por los nutrientes en riesgo, como las vitaminas B12 y D, el calcio o el hierro, necesarios para esa etapa del desarrollo. Esa entrevista se traducirá en los alimentos a ofrecerles a los padres antes de optar por una dieta más restrictiva.

Hace dos semanas, en el XXIII Congreso Argentino de Nutrición, integrantes de Profeni participaron con un documento técnico sobre el sistema alimentario en el país.

Es indispensable dirigir múltiples esfuerzos para iniciar un cambio progresivo pero sostenido del patrón alimentario poblacional que, a mediano y largo plazo, implique un aumento significativo en el consumo de verduras, legumbres y cereales integrales, frutas y frutos secos, yogur y leche. Acompañado de una disminución igualmente significativa del consumo de alimentos ocasionales y del exceso de panificados, harinas refinadas y feculentos en general y un cambio de hábitos que progresivamente favorezca un mayor equilibrio entre el alto consumo de carnes rojas y los bajos (consumos) de pescado, legumbres y cereales integrales”, señalaron.

 


NOTA COMPLETA EN: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/faltan-nutrientes-la-inquietud-de-pediatras-y-nutricionistas-por-la-dieta-de-los-mas-chicos-nid14092025/

En un cumple, los niños pueden incorporar las calorías de un día entero

En un cumple, los niños pueden incorporar las calorías de un día entero

Podría representar el aporte de calorías que incremente 4 kilos por año

  • Se sirven, en promedio, entre 1200 y 1800 calorías por niño, provenientes mayoritariamente de alimentos y bebidas de bajo aporte nutricional.  
  • Desde PROFENI, Profesionales Expertos en Nutrición Infantil, promueven mejorar la calidad nutricional de lo que se ofrece en los festejos. 

Buenos Aires, mayo de 2025. Los cumpleaños infantiles son momentos de alegría, juegos y celebración, pero representan una oportunidad para revisar el tipo de alimentos que allí se ofrece. Si se considera que un niño asiste a cerca de 20 cumpleaños al año -considerando compañeritos de la escuela, parientes y vecinos- el aporte energético acumulado puede superar las 30.000 calorías anuales solo por este tipo de eventos. Esto equivale al aumento de aproximadamente 4 kilos de peso corporal por año, si esos excesos extraordinarios no se dan en el marco de un estilo de vida saludable, con alimentación equilibrada y actividad física. 

“Estas ingestas excesivas no son un hecho aislado, aseguraron desde PROFENI, un grupo de profesionales de la salud abocados al estudio de la nutrición infantil, que trabaja en el desarrollo de propuestas para mejorar el perfil nutricional de productos alimenticios, investigar en este campo, comunicar para concientizar y así contribuir a la construcción de infancias saludables. 

“Los festejos de cumpleaños se repiten con frecuencia a lo largo del año escolar, y muchas veces normalizamos la presencia de productos hipercalóricos y pobres en nutrientes, como parte inevitable de la celebración. Pero existen alternativas igual de coloridas y atractivas, pero mucho más nutritivas”, señaló María Elena Torresani, licenciada en Nutrición, doctorada en esa área, Directora de la Especialización en Nutrición con orientación a Obesidad de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino de Tucumán e integrante de PROFENI. 

En los cumpleaños infantiles, se suele disponer toda la comida y la bebida al alcance de los niños (algo que no sucede en otros eventos sociales), pero no se interviene en su distribución. El niño o niña gestiona sin acompañamiento todo lo que ingiere y se expone a opciones tentadoras que puede manipular sin ayuda y servirse ilimitadamente.  

En cada festejo, se sirven en promedio entre 1.200 y 1.800 calorías por niño, provenientes en su mayoría de alimentos y bebidas de bajo aporte nutricional. Una merienda o picada de cumpleaños puede incluir: 

  • Palitos salados (25 g, ¼ de taza): 120 kcal 
  • Chizitos (205 g – una taza): 120 kcal 
  • Galletitas dulces (4 unidades): 160 kcal 
  • Sandwiches de miga (2 unidades): 250 kcal 
  • Muffin o cupcake: 200 a 400 kcal  
  • Porción de torta (100 g): 350 kcal 
  • Jugos industrializados o gaseosa (250 ml): 110 kcal 
  • Caramelos  (5 unidades) y otras golosinas en la piñata (gomitas): 300 kcal 

“En perspectiva, un niño de entre 6 y 10 años necesita en promedio entre 1.600 y 2.200 kcal por día. Esto significa que en un solo evento puede consumir casi toda su cuota diaria, pero concentrada en productos altos en azúcares, grasas saturadas, sal y aditivos, y con escaso aporte de fibra, proteínas, vitaminas y nutrientes esenciales”, reconoció Mariana Raspini, Licenciada en Nutrición, especialista en Nutrición Pediátrica de la Universidad de Buenos Aires e integrante de PROFENI.  

Al multiplicar esta ingesta por un promedio de 20 cumpleaños anuales, resulta un exceso calórico de entre 24.000 y 36.000 kcal. En términos energéticos, cada 7.700 kcal extras almacenadas sin quemar equivalen a un kilo de grasa corporal, por lo que el excedente podría reflejarse en un aumento de 3 a 5 kilos por año, si esos excesos extraordinarios no se dan en el marco de un estilo de vida saludable, con alimentación equilibrada y actividad física. 

El aumento de tejido adiposo inflama al organismo, altera el metabolismo, interviene en las señales de hambre y saciedad. Esto genera más deseos de comer alimentos ricos en azúcar y grasas no saludables (de mala calidad). Este patrón se suma a otros hábitos que favorecen el desarrollo de sobrepeso y obesidad infantil, un problema que afecta al 43% de los niños en edad escolar en Argentina.1 

¿Cumpleaños saludables? ¡Sí, se puede! 

Lejos de proponer la eliminación de la torta o los festejos, desde PROFENI promueven una mirada integradora que permita disfrutar sin comprometer la salud. 

“La clave está en el equilibrio, la planificación y la creatividad. Un cumpleaños saludable no es menos divertido: solo necesita alternativas tan nutritivas como sabrosas y accesibles”, explicó la Dra. Romina Lambert, médica especialista jerarquizada en pediatría y nutrición del Hospital Italiano Regional del Sur de Bahía Blanca e integrante de PROFENI.  

Algunas ideas para renovar la mesa de cumpleaños: 
  • Palitos de zanahoria, pepino y tomatitos cherry cortados con dips de yogur o hummus. 
  • Pinchos caprese como tomatitos cherry, cubitos de queso y albahaca 
  • Pizzetas caseras con queso, tomate y huevo 
  • Pochoclos caseros sin azúcar ni manteca, preparados con unas gotas de aceite neutro. 
  • Minisándwiches de pan integral con queso, vegetales, huevo y carnes magras. 
  • Muffins caseros con frutas, avena y menos azúcar. 
  • Brochettes de frutas frescas (banana, frutilla, melón, uva). 
  • Gelatina con frutas sin azúcar agregada como opción de postre. 
  • Yogur con trozos de fruta y chips de chocolate 
  • Agua, jugos, licuados y refrescos caseros y naturales 

Además, se recomienda incluir juegos activos y momentos de movimiento que acompañen la celebración, para estimular el gasto energético y promover un vínculo positivo con el cuerpo. El entorno escolar, las familias y los organizadores de eventos pueden ser aliados clave para cambiar el paradigma del festejo.  

Como recuerdo del festejo, es preferible idear otras opciones de alimentos mejor calidad nutricional que la golosina o reemplazarlos por otro recurso como libros para colorear, útiles escolares o similar. 

“No se trata de prohibir, sino de ofrecer. Los chicos responden muy bien a las propuestas sabrosas y atractivas, y en muchos casos son ellos quienes piden opciones más frescas y naturales, pero tenemos que ponerlas a su disposición y ofrecérselas”, agregó Torresani 

Desde PROFENI invitan a padres, docentes y cuidadores a repensar los hábitos alimentarios en casa, en la escuela y también en este tipo de momentos especiales, entendiendo que cada elección suma, y que cuidar la salud también puede y debe ser parte de la celebración. 

Integrantes de PROFENI: Esp. Albert Arribas (Nutrición), Lic. Sergio Britos (Nutrición), Lic. Sandra Nora Blasi (Nutrición), Dr. Christian Boggio Marzet (Gastroenterología infantil), Lic. María Soledad Cabreriso (Nutrición), Dra. Mabel Valeria Carosella (Pediatría), Lic. Florencia Flax Marcó (Nutrición), Dra. Ingrid Gerold (Pediatría), Dra. Andrea Fabiana González (Gastroenterología), Dr. Lucio Nicolás González (Gastroenterología infantil), Dra. Mónica Katz (Nutrición), Dra. Romina Lambert (Pediatría y Nutrición), Lic. Mariana Raspini (Nutrición), Dra. Noelia Vanesa Rodrigues Cambao (Psiquiatría), Dr. Omar Leonardo Tabacco (Pediatría y Gastroenterología), Dra. Ana María Tamagnone (Pediatría), Dra. María Elena Torresani (Nutrición) y Dr. Gabriel Vinderola (Química).  

Déficits nutricionales en la infancia pueden limitar la talla de los argentinos

Déficits nutricionales en la infancia pueden limitar la talla de los argentinos

Este 20 de septiembre es el Día Mundial de la Concientización sobre el Crecimiento Infantil

  • El término, que no busca estigmatizar, sino visibilizar una problemática creciente, hace referencia a aquellos niños cuyos talla y desarrollo están por debajo de lo esperado para su edad y potencial genético debido a una carencia de nutrientes esenciales. 
  • Una alimentación desbalanceada con calorías insuficientes por tiempo prolongado en los primeros años de vida, y pobre en nutrientes críticos, como el calcio, hierro, zinc y vitamina D hace que los niños no alcancen su talla óptima y que posteriormente puedan presentar sobrepeso y obesidad, incrementando el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas en el futuro (insulinorresistencia, diabetes, hipertensión arterial, entre otras). 
  • Un informe reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por su sigla en inglés) establece que 1 de cada 10 niños en Argentina tiene problemas de crecimiento y desarrollo.1  
  • Especialistas de PROFENI alertaron sobre esta problemática que según OMS afecta a 149 millones de niños en el mundo.2 

Buenos Aires, 17 de septiembre de 2024

Cada niño o niña tiene derecho a una buena nutrición, uno de los determinantes para alcanzar el máximo potencial de crecimiento y desarrollo, que brinda mejores posibilidades para llevar una vida saludable, para mejorar su aprendizaje y su interacción con los demás, y para seguir prosperando a lo largo de la vida, con beneficios que se extienden a las generaciones futuras.  

Este viernes 20 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Concientización sobre el Crecimiento Infantil.

En ese contexto, se expresaron sobre las carencias nutricionales de los niños desde PROFENI (Profesionales Expertos en Nutrición Infantil), un equipo de profesionales de la salud con experiencia en temas relacionados con la nutrición infantil, que trabaja en el desarrollo de propuestas para mejorar el perfil nutricional de productos alimenticios, llevar adelante investigación en este campo, comunicar para concientizar sobre alimentación y así contribuir a la construcción de infancias saludables. 

El término ‘petisos sociales’ no busca estigmatizar, pero sí visibilizar una problemática creciente y hace referencia a aquellos niños cuya talla y desarrollo están por debajo de lo esperado para su edad y su potencial genético debido a una carencia de nutrientes esenciales. Esta situación no responde a factores genéticos, sino a malos hábitos de nutrición, presumiblemente por falta de educación alimentaria y/o restricciones socioeconómicas y culturales. La Organización Mundial de la Salud estima que 149 millones de menores de cinco años en el mundo presentan retraso en el crecimiento3, principalmente debido a malnutrición crónica.  

“Hay diferentes tipos de malnutrición; el retraso de crecimiento hace referencia a un niño que es demasiado bajo para su edad. La desnutrición aguda, en cambio, se refiere a un niño demasiado delgado para su estatura. El exceso de peso corresponde a un niño que pesa demasiado para su estatura. Algunos niños sufren más de una forma de malnutrición, como retraso del crecimiento y sobrepeso o retraso del crecimiento y bajo peso”, sostuvo Mariana Raspini, Licenciada en Nutrición, especialista en Nutrición Pediátrica de la Universidad de Buenos Aires e integrante de PROFENI. 

Las formas de desnutrición crónica y oculta, asociadas a la combinación de retraso de crecimiento y sobrepeso, son las más frecuentes en las últimas décadas en nuestro país, debido a un déficit leve a moderado de nutrientes durante períodos prolongados, especialmente en la infancia, explicaron los especialistas.  

Uno de los principales responsables del retraso del crecimiento en estatura es el déficit de calcio y vitamina D:

En Argentina el 70% de la población infantil no cubre la ingesta diaria recomendada de calcio4 y el 96%, la de vitamina D5. Eso sucede porque 8 de cada 10 no consumen las tres porciones diarias de lácteos recomendadas6. Los lácteos son fuente de calcio con muy buena biodisponibilidad y vitamina D. También aportan proteínas de alta calidad, vitaminas A y B, fósforo y magnesio.  

Entre los lácteos, el yogur -como alimento fermentado- se diferencia por su aporte de microorganismos vivos. Si tiene probióticos, otorga beneficios adicionales para modular la microbiota intestinal y el sistema inmunológico.  

Además, debe procurarse llevar una alimentación que priorice el correcto aporte proteico a través de huevos, carnes magras y pescado, hidratos de carbono complejos provenientes de verduras,  legumbres y granos enteros -que son fuente de energía de muy buena calidad- y el aporte de los micronutrientes y fibra que brindan las verduras y frutas. 

La Dra. Romina Lambert, médica especialista jerarquizada en pediatría y nutrición, integrante de PROFENI y miembro del Hospital Italiano Regional del Sur y del Hospital Municipal de Bahía Blanca, describió que las consecuencias del déficit de nutrientes  en edades tempranas afectan  el neurodesarrollo con consecuencias en las capacidades cognitivas y de aprendizaje, que -proyectadas en la edad adulta- se expresan como limitaciones al acceso laboral mejor remunerado, como factor perpetuador de la pobreza transgeneracional.  

El Dr. Omar Tabacco, médico pediatra gastroenterólogo, integrante de PROFENI y expresidente de la Sociedad Argentina de Pediatría, explicó que una problemática adicional consiste en que “los petisos sociales, en edades posteriores -al acceder a calorías suficientes, pero de baja calidad nutricional (con excesos de hidratos de carbono y grasas saturadas)- ganan peso sin poder mejorar su talla y se hallan así en mayor riesgo de desplazar su malnutrición hacia cuadros de sobrepeso y obesidad, que pueden traducirse en la edad adulta en una impronta metabólica que favorece el desarrollo de enfermedad cardiovascular, diabetes y cáncer, entre otras” 

Un informe reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) establece que 1 de cada 10 niños en Argentina tiene problemas de crecimiento y desarrollo.7 Además, según la II Encuesta Nacional de Nutrición y Salud del Ministerio de Salud de la Nación, en nuestro país las cifras de sobrepeso y obesidad son muy preocupantes: exceso de peso del 13,6% en menores de 5 años, pero asciende al 41% de 5 a 17 años. 

“Esta compleja realidad nutricional de nuestro país, que se repite en iguales condiciones a nivel mundial, de coexistencia de problemas nutricionales sumatorios, no es homogénea en todos los estratos socioeconómicos, pero tampoco privativa de ninguno de ellos. En su génesis, y para poder revertirla, además del acceso a una alimentación segura y saludable, debe contemplarse la educación nutricional de la población como un factor fundamental. Invertir en una alimentación adecuada para los niños es invertir en el futuro de la sociedad. Los esfuerzos deben enfocarse en garantizar que todos los niños puedan acceder a una dieta que les permita alcanzar su máximo potencial de crecimiento y desarrollo”, concluyeron desde PROFENI. 

Integrantes de PROFENI: Dra. Cecilia Araujo (Pediatría), Esp. Albert Arribas (Nutrición), Lic. Sergio Britos (Nutrición), Lic. Sandra Nora Blasi (Nutrición), Dr. Christian Boggio Marzet (Gastroenterología infantil), Lic. María Soledad Cabreriso (Nutrición), Lic. Mabel Valeria Carosella (Pediatría), Dra. Ingrid Gerold (Pediatría), Dr. Lucio Nicolás González (Gastroenterología infantil), Dra. Romina Lambert (Pediatría y Nutrición), Lic. Mariana Raspini (Nutrición), Dra. Noelia Vanesa Rodrigues Cambao (Psiquiatría), Dr. Omar Leonardo Tabacco (Pediatría y Gastroenterología), Dra. Ana María Tamagnone (Pediatría), Dra. María Elena Torresani (Nutrición) y Dr. Gabriel Vinderola (Química).