¿MITO O REALIDAD?
Estos mitos suelen circular en redes sociales, grupos de crianza o incluso en medios,
y pueden generar confusión o prácticas poco saludables si no se contrasta con evidencia científica.
Mitos y Verdades
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“Los jugos naturales son siempre saludables”


Aunque parezcan una opción sana, los jugos —incluso los caseros— concentran azúcares naturales y eliminan la fibra de la fruta. En exceso, pueden contribuir al sobrepeso y a la preferencia por sabores muy dulces. La mejor opción: fruta entera y agua como bebida principal.
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“Si no come, hay que insistir hasta que termine el plato”


Forzar a comer puede generar rechazo, ansiedad y una mala relación con la comida. Respetar las señales de hambre y saciedad del niño es clave para fomentar una alimentación intuitiva y saludable.
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“Los niños necesitan suplementos para estar bien nutridos”


La mayoría de los niños sanos no necesita suplementos si llevan una alimentación variada y equilibrada.
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“Las dietas sin gluten o sin lácteos son más saludables para todos”


Estas restricciones solo deben aplicarse si hay una indicación médica (como celiaquía o alergia). Eliminar grupos de alimentos sin necesidad puede generar deficiencias nutricionales.
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“El azúcar causa hiperactividad”


No hay evidencia científica sólida que relacione el consumo de azúcar con la hiperactividad. Sin embargo, sí se recomienda limitar su consumo por otros motivos de salud, como el riesgo de obesidad o caries. La OMS recomienda limitar el consumo de azúcar a menos del 10% de la ingesta calórica total diaria, aunque no proporciona una cantidad especifica de azúcar recomendada diariamente para niños, podemos calcular una estimación basada en las recomendaciones para adultos. Para un adulto normal, sugiere un limite de 25gr de azúcar al día, serían unas 6 cucharadas tamaño café. Considerando las necesidades calóricas y el tamaño corporal de los niños, la cantidad recomendada sería proporcionalmente menor, aproximadamente la mitad, es decir 12,5gr de azúcar al día, serían 3 cucharadas tamaño café
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"Los productos ‘para niños’ son más saludables"


Muchos productos dirigidos al público infantil (como cereales, galletitas, barritas y snacks) tienen exceso de azúcar, sodio o grasas. Es importante leer etiquetas y analizar la calidad nutricional del producto analizando el aporte de nutrientes esenciales a promover como proteínas, calcio, vitaminas, fósforo, hierro, zinc, fibras, probióticos y el aporte de nutrientes críticos como azúcar, sodio, grasas saturadas , trans, y otros ingredientes como jarabe de maíz de alta fructuosa, ,maltodextrinas, edulcorantes, etc.
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“La leche provoca mocos y constipación en niños”


No hay evidencia científica que demuestre que la leche aumente la producción de moco en niños sanos ni en aquellos con resfríos o alergias. La sensación de “espesor” en la garganta después de tomar leche se debe a su textura y contenido graso, no a un aumento real de mucosidad. Por lo tanto, no es necesario suspender la leche durante un cuadro respiratorio, salvo que exista una alergia a la proteína de la leche de vaca (lo cual es poco frecuente y clínicamente distinto). En general, la leche no causa constipación en niños sanos. De hecho, los productos lácteos pueden formar parte de una dieta equilibrada que favorezca el tránsito intestinal. En algunos casos puntuales, un consumo excesivo de leche (por ejemplo, más de 750 ml diarios) puede desplazar otros alimentos ricos en fibra (como frutas, verduras o cereales integrales), lo que sí puede favorecer el estreñimiento.
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“Si el niño es delgado, puede comer lo que quiera”


El peso no es el único indicador de salud. Una alimentación equilibrada es importante en todos los casos, incluso si el niño no presenta sobrepeso.
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“Las comidas deben ser siempre completas y perfectas”


La alimentación es un proceso, no un examen. No hace falta que cada comida sea perfecta: lo importante es el equilibrio a lo largo del tiempo y generar un entorno positivo en torno a la comida
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"La miel es un endulzante natural y segura para bebés y niños."


La miel no debe ofrecerse a menores de 1 año por riesgo de botulismo infantil, una enfermedad grave causada por una bacteria que puede estar presente en la miel. Si bien muchas veces se piensa que la miel es una alternativa “más saludable” al azúcar común, en mayores de 1 año, no es así ya que, desde el punto de vista nutricional y metabólico, la miel y el azúcar tienen efectos muy similares en el organismo. Ambas son azúcares simples: La miel está compuesta principalmente por glucosa y fructosa, al igual que el azúcar de mesa (sacarosa). Esto significa que elevan rápidamente los niveles de glucosa en sangre. Aportan calorías vacías: No contienen fibra, proteínas ni micronutrientes en cantidades significativas. Su valor nutricional es muy bajo. Favorecen el gusto por lo dulce: Su consumo frecuente en la infancia puede reforzar la preferencia por sabores intensamente dulces, dificultando la aceptación de alimentos naturales como frutas o verduras. Contribuyen al riesgo de caries
No se trata de demonizarla, sino de entender que no es una alternativa “saludable” al azúcar, especialmente en niños pequeños. Si se elige usarla, debe ser de forma ocasional, en pequeñas cantidades y dentro de una alimentación equilibrada.
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“El yogur no es un alimento esencial, tiene mucha azúcar, así que es igual que una golosina”


El yogur puede ser un alimento muy nutritivo. Aporta proteínas de alta calidad, calcio, vitamina D, fósforo y algunos además suman probióticos. Es un alimento aliado en etapas de crecimiento, donde las necesidades de calcio y proteínas son altas.
Es un alimento recomendado por guías alimentarias para la población infantil.
No todos los yogures son iguales, es cierto que muchos yogures comerciales tienen azúcares añadidos, colorantes o saborizantes artificiales. Pero también existen opciones naturales o sin azúcar agregada, que son excelentes aliados en una alimentación saludable.
El yogur natural sin azúcar o sabor natural con menos de 3 gr de azúcar por porción es una base versátil que se puede combinar con frutas, cereales integrales o semillas.
El yogur es altamente recomendable como parte de una alimentación variada. Puede ser una gran opción para desayunos, meriendas o colaciones.
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"Las legumbres son difíciles de digerir y son pesadas para los niños."


Las legumbres son una excelente fuente de proteínas, hierro y fibra. Bien cocidas pueden introducirse desde los primeros años de vida. Las legumbres son una excelente fuente de proteínas vegetales. Si se combinan con cereales (como arroz, avena o pan), forman una proteína de alto valor biológico, ideal para el crecimiento. Las legumbres pueden ofrecerse en forma de purés, hamburguesas, croquetas, guisos o incluso pastas. La clave está en la variedad y en no rendirse ante el primer rechazo. Es verdad que a veces dan gases pero se puede evitar remojando las legumbres entre 8 y 12 horas y cocinarlas bien, ese proceso reduce notablemente los compuestos que generan gases.
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"Cuanta más proteína consuma un niño, mejor crecerá."


El exceso de proteínas no mejora el crecimiento y puede sobrecargar los riñones. Lo importante es una dieta equilibrada con la cantidad adecuada según la edad, la talla y el peso corporal.
